El (siempre) largo camino hacia la maternidad

Muchas veces se asume que la mujer espontáneamente sabrá ser madre cuando llegue el momento. Sin embargo, la maternidad supone un camino lleno de avatares, dificultades y aprendizajes que le permitirán a cada mujer ir convirtiéndose en madre, paso a paso, y cada una a su modo.

“Ah, pero no te costó nada”, le respondió su ginecóloga a una paciente cuando ella le contó que estaba embarazada. Ya luego de haberse convertido en madre efectivamente, ella me dice a mí: “Fue una frase que me quedó dando vueltas en la cabeza… Digamos que es verdad que me quedé embarazada muy rápido una vez que tomé la decisión, pero que me costó me costó”.

En general, se asume que una vez que llega el embarazo, la mujer espontánea o mágicamente se encuentra con la maternidad, como si fuese algo automático o natural. Como si el conflicto sólo se ubicase en relación a la posibilidad o imposibilidad biológica de concebir un bebé. Digamos… una vez que se logra, ya está, ¡la mujer mágicamente es madre! Y el trabajo con mujeres y madres nos dice que, más o menos conscientemente, para que una mujer se convierta en madre, inevitablemente debe atravesar un recorrido.

¿Por qué siempre largo?

Para poder representar algo tan difícil de abarcar de manera generalizada (¡cada madre es tan distinta a la otra!) voy a sostenerme en los dichos más comunes que las mujeres utilizan a la hora de hablar de su embarazo e inminente maternidad:

“Estamos buscando”

¿Qué? ¿Un embarazo, un hijo, un cambio, algo que los una? La fantasía de la llegada de un primer hijo puede estar ligada a innumerables situaciones. Y no siempre se sabe que se busca cuando se busca un hijo, porque por más que una lo imagine o lo piense de mil maneras, no se sabe lo que un hijo es hasta que se lo tiene.

Sea lo que fuere, para cada pareja siempre será algo absolutamente personal. “Queremos agrandar la familia”, “Ya es momento, sino se nos pasa la hora”, “Siempre quise ser mamá y ahora tengo los medios”, “Si lo pienso mucho no lo hago, así que prefiero no pensarlo demasiado”, “Fue algo que siempre pensamos a futuro pero hace un tiempo que con mi marido estamos queriéndolo”. Estas son algunas de tantas frases que representan los diversísimos modos de tomar la decisión consciente de buscar un embarazo. En cada una de ellas se pone en evidencia cuantas cuestiones pueden jugarse a la hora de “buscar” eso que no se termina de saber qué es cuando se lo busca.

“Estoy embarazada”

Lo primero que parece asociarse a esta frase es que la mujer “está” de otro modo. Tiene algo que la ubica en un nuevo lugar. Aparte parecería que, ilusoriamente, la búsqueda ya está resulta, se logró lo que se quería… ¿Se logró?

“El embarazo es el mejor estado” se suele escuchar de muchas mujeres. Y de algún modo es cierto. Cuando los embarazos son planificados y saludables, suelen posicionar a la mujer en una suerte de éxtasis de completud. De ahí que muchas veces el nacimiento del bebé de lugar a la famosa “depresión post-parto”.

“Voy/vamos a tener un hijo”

Aquí la mujer ya no alude a cómo se siente, a su estado, sino de lo que tiene o va a tener. Del algún modo, el foco se desplaza desde una misma hacia ese nuevo ser que comienza a pensarse como separado de una. Empieza a escucharse cómo se arma ese otro lugar (nuevo) para recibir al bebé que ya empieza a ser nombrado.

“Voy a ser mamá”

Una de las mamás que participó en un espacio grupal nos contaba “Cuando le conté a mi mejor amiga que estaba embarazada, después de charlar un montón y ya despidiéndonos, ella me dijo: ¡No puedo creer que vas a ser mamá!. Fue ahí cuando caí, no sólo yo iba a tener un hijo, ese hijo me iba a tener a mí.” Creo que en esta frase se condensan inmensidad de sensaciones que se ponen en juego al encontrarse con la posición de madre. Ya no se trata solamente de lo que una como mujer “gana”, “tiene” o “va a tener”, sino que consiste fundamentalmente en reconocerse siendo algo nuevo para alguien nuevo. Es decir, mucho se gana pero también algo se pierde.

Modos de nombrar… Modos de posicionarse en relación a la maternidad

Por supuesto que estos modos de nombrar aluden a infinidad de cosas y siempre cobrarán sentido en relación a quien lo dice. Pero de modo algo artificial, nos permiten pensar modelos sobre las diferencias y los modos en que la mujer atraviesa diversas posiciones respecto a un hijo que está por venir y la inminente maternidad.

Algunas mujeres lo viven de modo más reflexivo, están más conectadas con los que les va pasando, mientras otras eligen no “darle mucha vuelta al asunto”. Pero, sea como fuere, de modo más o menos consciente, todas atraviesan diversas instancias y, en el mejor de los casos, cada vez más se irán conectando con su propio modo de ser madre, con su propia maternidad.

Cada una hará su camino (siempre) largo… hacia la maternidad.

Lic. Giselle Pomés

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