El sueño de los más pequeños. ¿Cómo acompañar el proceso de irse a dormir en los bebés y niños chiquitos?

El sueño de los más pequeños es un tema que preocupa a muchos padres, por no decir a todos. ¿Por qué? Primero, porque es un aspecto que repercute directamente sobre el descanso de los padres. Pero además, como muchos otros aspectos de la crianza de los chicos, el sueño influye en el desarrollo físico y emocional de los niños, en sus estados de ánimo y en la rutina del chico y de toda la familia.

Para empezar a hablar del sueño, primero tenemos que poder diferenciar el sueño, como función biológica absolutamente necesaria e imprescindible para la supervivencia humana, de lo que preferimos llamar el hábito o modo de dormir.

Es clarísimo que todo bebé, niño y adulto necesita dormir. El sueño tiene una función reparadora y es una necesidad universal del humano. Sin embargo, en cada etapa madurativa, el sueño cambia: Los ciclos del sueño, aunque sean los mismos, se van regulando de distintos modos en función de la edad. La cantidad de horas necesarias de sueño, así como los despertares, varía según la etapa evolutiva. A su vez, aunque hay ciertos parámetros evolutivos “universales”, siempre existen diferencias de un bebé a otro, de un niño a otro, de un adulto a otro, incluso aunque atraviesen la misma etapa.

Por otra parte, nos topamos con los modos de dormir. El modo de dormir se aprende. Los chicos desarrollan un hábito para irse a dormir a través de la repetición de experiencias, que siempre estarán apuntaladas en cómo los padres se comporten a la hora de hacer dormir a su bebé, primero, y a su hijo pequeño, más adelante.

Por supuesto que si los padres no instalan alguna rutina o hábito para acompañar a los hijos a irse a la cama, en algún momento los chicos se “quedan dormidos”, en algún momento “no dan más de sueño” y se duermen. Pero, por su salud física y emocional (¡y la de los padres también!), lo mejor será establecer alguna rutina que le permita anticipar que en tal momento del día o la noche “es hora de irse a dormir”.

¡No es lo mismo quedarse dormido que irse a dormir!

Es importante que los chicos aprendan a irse a dormir y esto supone una conducta más o menos voluntaria por parte del niño. Por supuesto que si a un bebé de un año un día se le dice “vamos a dormir” (en su horario habitual de sueño), éste no se dormirá tranquilamente y sin más como al padre le gustaría. Pero seguramente, luego de varias noches repitiendo una rutina, anunciándole con palabras el momento de dormir y acompañándolo en el proceso, se logrará que el niño cada vez se sienta más seguro y pueda, de a poco, “voluntariamente” irse a dormir por las noches en su horario habitual.

¡Con esto no me refiero a que los padres no acompañen! Todo lo contrario, no es saludable pretender o exigirle a un bebé o chico pequeño que prescinda de la compañía, el sostén o la voz de su mamá o papá para poder irse a dormir. El sueño y el modo en que se duermen los niños necesita de la regulación activa por parte de los padres. Lo padres deben transmitir seguridad y contención a los hijos, por medio de cierto ordenamiento que les permita a los chicos poder anticipar, siendo consistentes, pero no rígidos.

¡No es lo mismo dormirse solo que dormirse en soledad!!

Para que un bebé o niño puede irse a dormir tranquilo, siempre necesitará de una figura de apego que lo acompañe. La sensación de soledad, lejos de ser un modo para que los niños aprendan a dormir, es un factor estresante y contraproducente para conciliar el sueño. También hay que tener en cuenta que la necesidad de estar acompañados progresivamente irá disminuyendo, en la medida en que los chicos pueden ir entendiendo que cuentan con sus papás, aunque no estén siempre presentes físicamente. Pero no se puede prescindir del camino a recorrer. Es importante siempre tener presente que habrá que hacer un esfuerzo durante un tiempo prolongado y de manera más o menos constante.

Existen un montón de teorías y manuales sobre cómo “hacer dormir a un bebé”. Pero lo cierto es que cada familia diseña su propio modo de acompañar a los hijos a dormirse. Sea leyendo un cuento, con un baño, con una canción, o con el conjunto de varias de estas cuestiones. Siempre será personal y único, lo que funciona perfectamente para una familia puede no funcionar para otra.

¡Habrá que invertir varias horas de sueño de los padres para lograr un sueño estable y saludable en los chicos! Si quieren leer sobre algunos consejos prácticos y cuestiones a tener en cuenta a la hora de pensar el modo de acompañar a los hijos para dormirse pueden leer también “Consejos para enseñarle a tu hijo a dormir”

Lic. Giselle Pomés

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