Embarazo de riesgo

La mayoría de las mujeres transitan su embarazo de modo saludable y sin complicaciones, pero existen casos en los que éste puede tornarse conflictivo
por presentar dificultades médicas que repercuten también emocionalmente en la mujer embarazada y su familia. ¿Qué es un embarazo de riesgo?

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Se considera embarazo de riesgo a aquel que implica, tanto para la madre como para el bebé en gestación, mayores posibilidades de enfermar u otras complicaciones. En general, éstos son los que se acompañan de hipertensión, diabetes, colestasis, amenaza de parto prematuro, entre otros. Por ello, implica asumir compromisos, en el cuidado físico, distintos y más exigentes que aquellos que adopta una mujer con un embarazo saludable. Muchas de las mujeres que transitan embarazos de riesgo se ven confrontadas con la caída de ideales asociados al mismo, lo cual demanda el desafío de reacomodar sus expectativas.

Como consecuencia de esto pueden surgir grandes temores relacionados tanto con el bebé: la pérdida del embarazo, la prematurez o las posibles consecuencias en la salud del éste; o con la salud de ellas mismas: fallecimiento, dificultades o imposibilidad de próximos embarazos. Asimismo, suelen estar presentes sentimientos de culpa ligados a no poder llevar a delante un embarazo “normal”, o malestar por considerarse responsables de las dificultades presentes, aunque a veces no depende del modo en que éste fue llevado. Es importante que la mujer pueda encontrar un espacio para poder hablar de todos estos sentimientos. La presencia de inestabilidad emocional o falta de contención psicológica puede agravar los síntomas físicos o generar complicaciones durante el parto y puerperio.

Por otro lado, es necesario pensar cómo estas vivencias pueden repercutir en el vínculo con su bebé tras el nacimiento, ya que podrían surgir en la madre diversas conflictivas, tales como: el sentirse o no habilitada para ejercer su función; dificultades con su pareja porque éste no tiene que atravesar las mismas dificultades que ella o porque no la comprende; la culpa de no haber planificado el embarazo, de no haber podido disfrutarlo o de haber tenido que desatender a sus otros hijos.

Estas son algunas cuestiones por las cuales puede estar pasando una mujer que se encuentra transitando o ha transitado un embarazo de riesgo. En estos casos, el hecho de que una mujer cuente con un entorno facilitador, que le permita preguntarse acerca de lo que le pasa y que pueda darle el soporte necesario para realizar una consulta psicológica, podría marcar una diferencia significativa. Esto no significa que toda mujer que atraviese un embarazo de riesgo “tenga” que contar con un espacio terapéutico, dado que según sus posibilidades y recursos, el hecho de contar con un entorno contenedor podría facilitarle transitar este momento sin mayores dificultades.

Fuente: Equipo Nacer Padres

Tags: Embarazo

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