¿Jardín o niñera?

Ventajas y desventajas de llevar los chicos al jardín o cuidarlos con niñeras.

¿A qué edad recomienda el ingreso de un niño al jardín? ¿Por qué?

Tradicionalmente, desde las teorías del desarrollo, se considera que la edad la importancia del juego 2adecuada de ingreso al jardín es alrededor de los tres años.

Esto implica, para todo niño, el inicio de una nueva etapa. La entrada al sistema educativo tiene como objetivo principal la estimulación y el desarrollo afectivo y cognitivo, así como el aprendizaje.  Sin embargo, también resultan fundamentales los efectos que este cambio genera en los procesos de socialización de todo ser humano. Ahora bien, el proceso de socialización se inicia dentro del hogar, con los padres y los hermanos. Para que el niño pueda integrarse en un ambiente distinto al de su casa, con la rutina semanal que exige el jardín de infantes, en necesario que primero haya podido realizar una adecuada separación de sus figuras primarias, especialmente de la madre, y que haya podido incorporar ciertas pautas de “independencia” (comer y/o dormirse solo, deambular, expresarse, etc.).

Es por ello que, no existe una “edad correcta” para iniciar el jardín de infantes: si es a los 2 o a los 3 años dependerá de los tiempos de cada niño y familia particular. Lo importante reside en poder mirar a ese niño, estar atentos a sus necesidades y deseos e intentar acompañarlo en su proceso de crecimiento, pudiendo así decidir como papás de ese niño singular.

En comparación con cuidarlo en casa con una niñera, ¿cuáles son los pros y los contras?

jardin de infantes 4El jardín de infantes es un espacio de encuentro, de aprendizaje, de intercambio y juego; espacio que cuenta con una rutina y constancia determinada y, por ello, garantiza continuidad y cierta tranquilidad al niño y a los padres. El ingreso al jardín de infantes puede ser muy provechoso, siempre y cuando el niño esté preparado para ello. El jardín ofrece al niño la posibilidad de comenzar a vincularse con sus pares, promueve el juego y el desarrollo lúdico (esencial para la construcción del psíquismo), ofrece un espacio separado del hogar donde desarrollarse y seguir descubriendo el mundo. Asimismo, tanto para el niño pequeño como para su familia, este inicio presenta el desafío de encontrarse, negociando y adaptándose, con pautas institucionales ajenas a las estipuladas dentro de la familia, proceso que hace a las posibilidades de desarrollo tanto de uno como de los otros.

Por otra parte, hay muchas familias que eligen tener una niñera en casa por distintos motivos: los padres tienen horarios laborales complicados, conocen a una persona de confianza, no se sienten tranquilos dejando a su hijo pequeño en el jardín, o lo han intentado pero presenta muchas dificultades en la adaptación al mismo, etc. Es absolutamente válido manejarse de este modo, si esto tiene que ver con adecuarse mejor al niño y a ciertas dificultades u obstáculos que se irán presentando en todas las familias. Existen casos en los que por algún motivo particular (enfermedad médica por ejemplo) el niño necesita una atención especial o presenta ciertos impedimentos concretos. En estas situaciones es posible que una entrada forzada al jardín termine funcionando de modo contraproducente.

Asimismo, es importante aclarar que, pese a que tanto en el jardín como en la casa es posible que la persona a cargo (maestra o niñera) deba ausentarse por algún motivo, no será igual el impacto. En el jardín de infantes, el niño tiene la posibilidad de establecer vínculo con más de un cuidador (maestra, auxiliar, directora, etc) y con sus pares, permitiéndole así contar con varios referentes. De este modo, la ausencia de uno de ellos podría ser menos angustiante y desorganizadora para el niño. Esto es diferente cuando la persona que se ausenta es el único cuidador, lo cual implica que el vínculo se da de un modo más intenso.

¿Cuánto y qué recuerdan losjardin de infantes 2 niños de esta etapa de su vida?

En términos generales, se recuerda muy poco de la primera infancia. De todos modos, aunque niños y adultos no podamos acceder a recuerdos concretos de este período, son momentos que dejan marca, en tanto son años fundantes de la constitución psíquica.

Muchas veces, existe la ilusión de recordar escenas concretas de la infancia. Estos recuerdos suelen ser producto de reconstrucciones formadas a partir de vivencias teñidas por la trasmisión generacional.

De todas maneras, el afecto y contención que se otorgue a los hijos en estas instancias serán de gran importancia, en tanto que es un período de desarrollo afectivo en donde se ponen en juego cuestiones ligadas a la seguridad y confianza, la autoestima, el manejo de la pérdida, etc.

Este artículo fue elaborado por el equipo de Nacer Padres a pedido de la periodista Carolina Koruk de la Revista “Para Ti Mamá”.

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