La llegada de un bebé prematuro

El parto prematuro de un bebé, que se produce antes de la semana 37 de gestación, representa muchas veces un hecho inesperado y disruptivo para los padres.

neonatologia 6El parto prematuro rompe con ideales que los padres han ido construyendo a lo largo de su vida y la gran mayoría de las veces suma montos importantes de tensión y angustia al proceso de parto y nacimiento del bebé.

Entre los ideales que caen con este hecho podría encontrarse el de la “capacidad” de una mujer para albergar “eficientemente” a un bebé en su interior. Esto podría a su vez, despertar grandes sentimientos de culpa e ideas relacionadas a aquello que hizo o dejó de hacer durante ese embarazo. Pero sin dudas, los mayores ideales que caen suelen estar relacionados con la imagen del recién nacido y con el ejercicio inicial de la parentalidad.

Encontrarse con el bebé tras el parto, que suele transcurrir en medio de una situación inesperada y/o de urgencia y que retrasa el contacto con éste por los cuidados médicos que requiere, implica un primer reto. Así en estos primeros encuentros, podrá resultar difícil la tarea de empezar a encontrar los rasgos físicos que permitan ubicar al recién nacido en la filiación y las generaciones.

En situaciones extremas los padres tendrán que lidiar con la visión de un cuerpecito fuertemente intervenido, rodeado y asistido por muchos aparatos médicos. El contacto con su bebé estará restringido y serán los otros –el equipo de salud- quienes “mejor sabrán” hacer con él.

Es aquí que cobra gran importancia el lugar que se les dé a estos padres durante la internación de su recién nacido. ¿Se propiciará la presencia constante de éstos? ¿Se los incorporará en el cuidado del bebé? ¿Se mantendrán abiertos los canales de comunicación con el equipo?

Muchas veces los padres de bebés nacidos prematuramente necesitan encontrar un entorno que los habilite a ejercer su parentalidad, que los ayude de a poco a “apropiarse” de ese recién nacido y puedan “adoptarlo” como su hijo. Proceso éste inherente a todo ser humano que desea convertirse en padre, pero que en estos casos se encuentra con una realidad difícil a elaborar.

Por ello entendemos que la contención familiar y social que reciben las parejas o personas que transitan una situación como esta es vital. Pero además, requiere de instituciones y equipos de salud que puedan valorar que no hay un bebé sin los padres.

Por Lic. Julia Patiño Núñez.

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