Labio leporino: ¿qué es?

¿Qué es el labio leporino?

Labio leporino, labio fisurado, fisura labial o FLAP:

El término labio leporino procede del latino ‘leporem’ (liebre). En la actualidad se prefieren otros términos como labio fisurado o fisura labial. Se utiliza también el término FLAP (fisura labio-alvéolo-palatina) para hacer referencia a la fisura que implica el labio, la encía y el paladar.

¿De qué se trata?

Dicha condición implica una malformación en el feto que se produce en las primeras semanas de gestación y se manifestará de manera visible al nacimiento del bebé de diversos modos, de acuerdo a qué tipo de malformación se trate. La misma puede ser sólo una fisura de labio, es decir una apertura en el labio o que ésta incluya también una apertura en la encía (fisura alveolar) y el paladar (fisura palatina o paladar hendido). El labio leporino y el paladar hendido no son más que defectos en el cierre de la parte media de la cara (la unión entre la zona nasal medial y la maxilar superior). Su manifestación es una fisura (más o menos grande, dependiendo de los casos) entre el labio superior y la fosa nasal. Puede extenderse hacia atrás, dividiendo también la encía y el paladar. A la vez puede darse de forma unilateral, es decir de un solo lado de la boca o de manera bilateral, de ambos lados de la boca. La fisura de labio o labio leporino es la malformación congénita más frecuente. Se da en 1 de cada 700 bebés. La fisura de labio suele ser más frecuente en los varones mientras que la fisura de paladar o paladar hendido se da mayormente en mujeres. Pueden aparecer solos o combinados es decir:
• Fisura de labio sin paladar hendido
• Paladar hendido sin fisura de labio
• Fisura de labio y paladar hendido

¿Cómo se diagnostica la fisura de labio o la fisura de paladar?

A veces la misma es detectada durante el embarazo en alguna ecografía. Otras veces, sobre todo si se trata de una fisura más pequeña, no llega a verse en las ecografías y se hace visible recién al momento del nacimiento del bebé. Dado que se trata de una malformación visible, si no fue diagnosticada durante el embarazo, el diagnóstico se hace ni bien se da el nacimiento del niño. En la mayoría de los casos esta anomalía es la única que presentan estos niños. Sin embargo, a veces esta malformación es parte de un síndrome que tiene otras manifestaciones. Es por ello que, luego del nacimiento del niño, se decidirá si es necesario realizar algún estudio genético para descartar la presencia de un síndrome.

Causas de la malformación
Se trata de una malformación congénita, es decir, un factor o identidad presente en el nacimiento que fue adquirido durante el desarrollo intrauterino. Puede ser resultado de un factor genético, físico (por ejemplo radiación X), químico (por ejemplo fármacos o tóxicos) o infecciosos (por ejemplo infecciones virales). Se considera que la fisura de labio o labio leporino acontece por cuestiones multicausales. Esto significa que no hay un solo factor que lo determine, sino que se trata de múltiples causas que juntas determinan que esta condición aparezca. Dentro de las mismas se unen algún tipo de predisposición genética y factores ambientales (enfermedad materna, algunos medicamentos, falta de ácido fólico, consumo de alcohol o tabaco). Sin embargo, se desconoce con exactitud su origen, el cual todavía se encuentra en estudio.

¿Por qué consideramos que es importante que tengas esta información?

Si bien siempre se espera la llegada de un niño “sano”, es decir, sin ninguna condición física particular, como desarrollamos anteriormente esta malformación es frecuente y puede acontecerle a cualquier bebé, ya que no hay una causa exacta que lo determine ni una manera probada de prevenirlo, más allá de los cuidados normales que es esperable que se den durante cualquier embarazo. En el caso de que tu bebé nazca con esta condición, es importante que sepas que es tratable y que, más allá de que estéticamente tu niño en un principio es diferente a los demás, esta condición se corrige mediante una o varias cirugías, dependiendo el caso y los niños pueden vivir su vida con total normalidad.

Por otra parte consideramos muy importante destacar que, más allá de que seguramente te preguntes por la causa de que tu bebé haya nacido con esta condición debés saber como mamá o papá que no hay nada que hayas hecho mal, simplemente por una mezcla de factores aún en estudio, tu bebé nació con esta condición y que la misma es tratable y se puede revertir.

Si querés seguir leyendo sobre este tema te invitamos a entrar al siguiente artículo “Labio Leporino: Tratamiento”.

Por Lic. Josefina Cesareo.

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