Mi hijo no quiere comer

¿Qué pasa cuando un bebé o niño pequeño no quiere comer? ¿En qué se fundamenta el rechazo de un niño a la comida o al ser alimentado?

mi hijo no quiere comer 2La alimentación es una de las necesidades básicas de todo ser humano. Sin embargo, el comer es un acto voluntario que se sirve de una necesidad fisiológica, la de ingerir alimentos que permitan al organismo vivir, desarrollarse, crecer y mantenerse. En base a esta necesidad primaria se arma una experiencia que, en el mejor de los casos, resulta placentera. Es a partir de esto que se articulan las vivencias siempre subjetivas ligadas al acto de “comer”. Esta aclaración puede parecer un detalle, pero resulta fundamental ¿Por qué? Si la alimentación fuera sólo fisiológica, no existirían los “Trastornos de la Alimentación”, ni en los niños, ni en los adultos. Tampoco escucharíamos las desesperadas quejas maternas: “Mi hijo no quiere comer,” “No me come nada” “Mi hijo rechaza la comida”.

El acto de comer siempre supone un aspecto subjetivo en la alimentación, que se construye desde las vivencias más primarias. Por ello, “el comer” siempre irá acompañado del “no comer”, del “resistirse a comer”, del “no querer comer”. Quizás la cuestión está en preguntarse cuáles son los motivos que fundamentan ese deseo de comer o de no comer…

Al inicio de la vida, la posibilidad de alimentarse siempre está mediada por un adulto que registra la necesidad del bebé con hambre y la suple. Lo que en general no puede suplirse es la demanda… demanda continua de placer, pedido insaciable de atravesar una y otra vez esta experiencia que acompaña la sensación de saciedad. ¿Por qué un bebé que está lleno sigue mamando? ¿Por qué un bebé usa chupete? ¿Por qué a un niño pequeño le gusta jugar con la comida? Incluso podríamos preguntarnos, ¿por qué en determinado momento un adulto quiere comer una cosa y no otra?, ¿por qué elegimos lo que comemos? Aquí entra en juego el gusto, el sabor más allá del paladar, el querer, el desear… Función fundamental a la hora de comer. El comer no es sólo alimentarse.

El comer, acto de la voluntad y del deseo, está estrictamente ligado al afecto, al vínculo con el otro. El bebé recién nacido comienza a conocer el mundo a través de la boca, “se come el mundo”, al principio por necesidad, luego por placer. Sin embargo, así como la alimentación va cambiando en función del desarrollo del niño, también cambia el modo de comer.

Inicialmente el bebé mama del pecho de su madre o de la mamadera que ésta le proporciona, se deja llenar sin anoticiarse de que esta satisfacción le viene dada por un agente externo a sí mismo. De a poco, puede comenzar a reconocer que existe un límite entre sí y eso otro que viene a colmarlo. Por este motivo, comienza a armarse una demanda, en tanto dirigida, como llamado al otro. En la respuesta del otro, se arma una experiencia subjetiva de placer que comienza a delimitar los entramados de la escena vincular temprana. El alimento, que ahora es reconocido como viniendo del otro, se arma como objeto de placer, de satisfacción. En este sentido, necesariamente, deberá insertarse en lo lúdico: Los bebés juegan con la comida, la exploran, la desgarran y la vuelven a armar, la manipular, la agujerean, la miran, la huelen, investigan.

Los bebés, cuando se les permite, se convierten en someliers de leches ymi hijo no quiere comer 3 otros líquidos, cirujanos de migajas, escritores de sillas y mesas manchadas, investigadores de masas amorfas, arquitectos de edificios miniatura de flanes, puré y otras cosas, pilotos de aviones en cucharas. A través de estos juegos con comida comienzan a encontrarse con las versiones más primitivas de lo que es posible hacer con el mundo, de aquello de lo que uno puede servirse, no sólo para sobrevivir, sino para disfrutar. Luego viene, como es esperable, el adulto a ordenar que la comida se come, no se toca. “En la mesa no se juega” “No se come con las manos”. Por algún insólito motivo, la cultura nos impone a todos que el comer se hace con un plato y dos cubiertos, sobre una mesa y, generalmente, junto a otros. El bebé, en el mejor de los casos, puede resignar el placer del juego espontáneo del comer para insertarse en ésta dinámica social que determinará de ahora en adelante un estilo de ser, en la mesa, comiendo. Pero para poder resignar este placer, primero deberá haber podido atravesarlo.

Como todos los aspectos de la situación vincular bebé-adulto, el comer siempre estará determinado por múltiples factores. Algunos de ellos podrán ser manejados por el adulto a cargo, aunque otros no. Los cólicos, las alergias, las complicaciones intestinales, y otras situaciones de este estilo, pueden transformarse en obstáculos a la hora de comer, de dar de comer y de propiciar esta situación de encuentro, de disfrutar de la comida y de jugar con ésta. Cada adulto tendrá que lidiar con la situación singular de su bebé ateniéndose a sus posibilidades y combatiendo sus propias frustraciones. Cada bebé o niño irá haciéndose de otros recursos para permitirse la experiencia del placer de comer. Ahora bien, cuando un bebé o un niño pequeño presentan rechazo a la comida o al hecho de ser alimentado nos encontramos con una situación difícil, donde la creatividad no será suficiente para atravesarlo.

“Mi hijo no come nada”

mi hijo no quiere comerEl negarse a comer implica una posición activa de rechazo, donde el bebé o niño marcan un límite respecto de los que están dispuestos a introyectar del otro. Por ello, es importante poder diferenciar de qué modo se hace presente este rechazo: si es que aparece como un acontecimiento esporádico o limitado en el tiempo; o si es que se convierte en una posición sostenida por el niño, posiblemente ligada a otras dificultades en el plano emocional-vincular. No se deberá pasar por alto que en algún momento del desarrollo es esperable que los niños se manifiesten reticentes a seguir las normas familiares de la mesa o que no quieran comer. Esto es un modo de atestiguar su deseo de independencia y autonomía, de poder decirle que no al otro, de poder elegir qué sí y qué no, cuándo y cómo… cómo comer. Ahora bien, cuando esto se prolonga en el tiempo, se sostiene como posición única e inamovible o comienza a generar dificultades nutricionales en los niños, posiblemente sea un síntoma al que es necesario prestar atención y poner a jugar… jugar en la mesa, comer jugando.

En estos casos, será necesario realizar una consulta con el pediatra y también con un profesional de la salud mental (psicólogo-psiquiatra) infanto-juvenil.

Posiblemente este niño necesite poder tocar el alimento para convertirlo en comida… Posiblemente este adulto necesite poder habilitar un arquitecto, un escritor, un investigador allí donde todavía aún se está armando un niño.

Por Lic. Giselle Pomés.

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