Neoparentalidad: nuevos modos de familia

Al compás de los avances tecnológicos, el modelo de crianza tradicional se ve acompañado por diferentes formas de parentalidad.

neoparentalidad 3En la actualidad el modelo tradicional de crianza, constituido por una madre y un padre como progenitores estables, se ha visto modificado por completo. Los avances tecnológicos han ido acompañando los cambios culturales y viceversa. Esto, como todo cambio cultural significativo, ha generado resistencias y adherencias. Independientemente de ello, la neoparentalidad es un hecho. Por este motivo, nos resulta interesante poder hacer algunas reflexiones al respecto.

¿De qué hablamos cuando hablamos de “neoparentalidad o neoparentalidades”?

Cuando hablamos de las diferentes formas de parentalidad, nos referimos a las nuevas y diversas maneras de construir una familia, facilitadas por las nuevas tecnologías. Es decir, por técnicas de reproducción asistida, criopreservación (congelamiento de embriones), familias monoparentales, familias homoparentales y alquiler de vientre.

Estas neoparentalidades, ¿tienen efectos en la constitución psíquica de los hijos?

Para el psicoanálisis, la madre es alguien que satisface las necesidades de un recién nacido. A ello se le llama “función materna”. El padre en cambio, es aquel que luego de un tiempo, convoca la atención de la madre y logra que ella pueda desear algo más allá de su hijo, como a él mismo o al trabajo, entre otros ejemplos. A esto se lo denomina “función paterna”. Pero, ¿por qué lo llamamos “función”? Al decir “función materna” y no simplemente “madre” o “función paterna” y no simplemente “padre”, lo que remarcamos es que dichas funciones pueden ser ejercidas por cualquier persona, sin importar el lazo biológico ni el género. Así, una mujer que adopta un niño, podrá ser tan madre de éste como una mujer que lo engendra, o un hombre podrá cumplir la función materna del mismo modo que lo haría una mujer.

Al igual que en cualquier grupo familiar, habrá que sortear ciertas dificultades.neoparentalidad 4 Por ejemplo, en el caso de la donación de óvulos y/o espermatozoides, habrá que trabajar el no poder reconocerse como padre/madre del hijo no genético, la no semejanza física que “muestra” la diferencia del origen genético, el temor a las enfermedades “hereditarias”, el temor al reclamo de la maternidad-paternidad de los donantes, el deseo del niño de conocer a los donantes, el temor a la discriminación, cuestiones que a veces están presentes también en los casos de adopción. De todas formas, las situaciones difíciles o traumáticas, no sólo no son evitables, sino que son necesarias para comenzar a escribir la historia de cada sujeto.

Por Lic. Luz Zaefferer.

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