¿Qué siente el bebé dentro de la panza?

El embarazo puede ser un período muy feliz paraque siente el bebe dentro de la panza la
mujer que lo transita y su familia. Sin embargo, no cabe duda que siempre aparecen incertidumbres y preguntas, muchas de las cuales tienen que ver con el bebé en gestación. Entre las más frecuentes, se encuentra la de ¿qué siente mi bebé adentro de la panza?

Para empezar deberíamos pensar a qué nos referimos cuando hablamos de “sentir”, ya que aunque parezca algo muy sencillo de pensar, en realidad podemos estar aludiendo a diversas cosas.

El “sentimiento” en tanto tal, estrictamente hablando, se refiere a una realidad afectiva: me siento bien o mal, contento o triste, entusiasmado o desilusionado… Este mecanismo supone el poder nombrar una cualidad de estado de ánimo propio. Es decir, implica la interpretación de las disposiciones emocionales que se ponen en juego frente a determinada situación.

Ahora bien, cuando hablamos de lo que un bebé “siente” dentro de la panza, resulta evidente que nos referimos a un modo mucho más primitivo del sentir. Es decir, lo que más arriba describimos como sentimiento implica un mecanismo mucho más complejo de la afectividad que va lográndose progresivamente.

En este sentido, podríamos entonces decir que cuando hablamos de “sentir” durante el desarrollo prenatal, nos referimos estrictamente a la información que llega al sistema nervioso del bebé a través de sus sentidos: las sensaciones. Será luego del nacimiento y a partir del contacto con el mundo que podrá ir integrando y complejizando esta información (percepción) para poder interpretarla como hambre, sueño, molestia, incomodidad, tristeza, alegría (afectividad).

El desarrollo de los sentidos durante la gestación

El sistema nervioso central (SNC) comienza su desarrollo a la tercera semana de gestación (con el cierre del tubo neural), momento desde el cual evolucionará de forma progresiva y continuada. A la altura del tercer trimestre de gestación y hasta los 4 años de vida del niño aproximadamente, se da un crecimiento repentino del cerebro, que resulta de suma importancia, dado que permite la evolución del niño a partir del logro de los hitos fundamentales del desarrollo temprano.

Los sentidos dependen del desarrollo del SNC. Es a través de las vías periféricas que viaja la información sensorial desde los órganos de los sentidos hacia el cerebro y el impulso motor desde el cerebro hacia los órganos responsables del movimiento. En este sentido, en la medida que avanza el progreso del SNC en la vida prenatal, también evolucionarán los sentidos.

Los primeros sentidos en desarrollarse son aquellos que podrían denominarse “sentidos de cercanía”. Son aquellos que requieren de un contacto cercano, que no logran percepciones a distancia. Estos son: el tacto, olfato y gusto, sólo se puede sentir (o tactar), oler y saber lo que se encuentra en contacto directo con el organismo.

El TACTO se desarrolla a partir de las 8 semanas de gestación, dado que a esta altura la piel es bastante sensible como para reaccionar a la estimulación táctil. Hacia la semana 32 de gestación, todas las partes del cuerpo son sensibles al tacto y esta sensibilidad aumenta durante la primera semana de vida. Durante los primeros meses de vida extra-uterina es el sistema sensorial más maduro.

Existe evidencia de que el feto desarrolla capacidad para sentir DOLOR a partir del tercer trimestre del embarazo.

El OLFATO Y GUSTO, los otros dos sentidos “de cercanía” también se desarrollan precozmente durante la vida intra-uterina. Ya a partir de las 12 semanas el feto traga e inhala parte del líquido amniótico en el que flota, el cual contiene sustancias que atraviesan la placenta y provienen del torrente sanguíneo de la madre e ingresan al torrente sanguíneo del feto. Por ello, los sabores y olores de los alimentos consumidos por la madre comienzan a transmitirse al feto a través del líquido amniótico. Para la semana 14, aparecen las células gustativas maduras y progresivamente también se desarrolla el sistema olfatorio. Para la semana 20 de gestación, las papilas gustativas parecen estar ya bien desarrolladas.

Se observa en recién nacidos una preferencia por olores agradables y sabores dulces (a contraposición de los sabores ácidos o amargos). Esto parece responder a un mecanismo primitivo de supervivencia, en tanto que la leche materna es dulce y las sustancias tóxicas tienden a ser amargas.

Teniendo en cuenta los conocimientos científicos acerca del desarrollo prenatal del sentido del gusto, es posible pensar que la alimentación de la madre, tanto durante el embarazo como durante la lactancia, pueda influir en los gustos y preferencias que desarrollará el bebé posteriormente a su nacimiento. En este sentido, es bueno promover una dieta saludable y diversa en la alimentación materna.

Los dos sentidos restantes, que llamaremos “sentidos de distancia”, son la audición y la vista. Justamente se diferencian de los anteriores por el hecho de su objeto puede percibirse a la distancia, no se oye y ve sólo lo que está cerca sino también aquello que se encuentra más alejado.

En lo referido al sentido de la AUDICIÓN, existe evidencia de que el feto, para la semana 26, ya responde a la voz y latido de la madre, así como a las vibraciones de su cuerpo. Esto sugiere que el bebé para esta altura puede oír y sentir. Estas respuestas al sonido y la vibración que aparecen a esta altura, aumentan notablemente hasta llegar a una meseta en la semana 32.

Desde una perspectiva evolutiva, se piensa que el reconocimiento temprano de las voces y los idiomas escuchados dentro del vientre tiene la función esencial de propiciar el vínculo primario entre el bebé nacido y las figuras significativas, lo cual resulta esencial para su supervivencia.

Cabe destacar que el bebé oye los sonidos internos del cuerpo de la madre (los latidos, el funcionamiento de los órganos) y también oye lo sonidos de su medio próximo, todo lo que ocurre en el contexto inmediato a la madre. En este sentido, la voz de la madre se destaca por ser el único de todos los sonidos que llega al bebé por ambas vías: desde dentro y desde fuera del cuerpo materno.

En lo que se refiere al sentido de la VISTA, alrededor de los 6 meses de gestación, el bebé ya cuenta con ojos completos, que se abren y cierran y puede mirar en todas las direcciones.

Al momento de nacimiento, la vista es el sentido menos desarrollado de todos. Posiblemente esto se relacione con el hecho de que es el sentido menos estimulado dentro del útero: hay poco para ver allí. Asimismo, desde una perspectiva evolutiva, este es el sentido que menos se pone en juego en la supervivencia del neonato, siendo que se vuelve más importante en la medida que el lactante se vuelve más alerta y activo.

OTRO DATO CURIOSO es que entre la semana 28 y 32 se observa un cambio significativo en aspectos específicos del desarrollo, como son el nivel de actividad (movimientos fetales), los estados de sueño y alerta y la frecuencia cardíaca.

Fuente:
Papalia, D. y Otros (1978) Desarrollo Humano

Lic. Giselle Pomés

¿Querés leer un poco más sobre cómo va complejizándose el modo de percibir y sentir del bebé luego de nacido? Acá podes seguir leyendo sobre el tema: “¿Qué siente un bebé recién nacido?”

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